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Cómo es la tributación en caso de disolución de un proindiviso

Es bastante frecuente que cuando una pareja se separa y finaliza la convivencia entre ellos, también se realiza la separación de todos aquellos bienes que tienen en propiedad compartida. En estos casos, la vivienda suele ser el primer objetivo de disolución de esta propiedad compartida.

Veamos a continuación algunas de las alternativas para la disolución.

Para dejar de compartir la propiedad de la vivienda, podemos:

  1. Vender a un tercero ajeno a la pareja
  2. Transmitir parte de la vivienda que pertenece a uno de los miembros de la pareja al otro. Esta opción suele ser bastante habitual.

Además, en el segundo caso, el de transmitir parte de la vivienda al otro, podríamos elegir entre dos opciones distintas:

2.1 La transmisión de la parte del uno al otro se produce mediante la venta, de forma similar a como se haría con un tercero, lo cual conllevaría:

– El comprador debe pagar el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP) por la parte de la vivienda transmitida

– El vendedor debe tributar por el Impuesto sobre el Incremento de Valor de los terrenos urbanos o plusvalía municipal (IIVTNU) y por la ganancia patrimonial obtenida en la venta en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

2.2. La otra opción sería que la transmisión se realice mediante la división del proindiviso, cediendo una de las partes su participación a la otra mediante compensación económica, evitando el pago del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales el comprador y el Impuesto sobre el Incremento de Valor de los terrenos urbanos o plusvalía municipal el vendedor.

En esta alternativa procede la tributación por la modalidad de Actos Jurídicos Documentados (AJD) para ambos propietarios.

La extinción del condominio y adjudicación de la cosa común, no constituye una operación susceptible de integrar el hecho imponible del impuesto de Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana. Dicha inexistencia de transmisión se extiende aun cuando la extinción del condominio o proindiviso se haga con un exceso de adjudicación.

Por lo que respecta a la tributación en el IRPF de esta separación de proindiviso hay que tener en cuenta lo que dispone para estas situaciones la Dirección General de Tributos, por ejemplo en su consulta vinculante V1459-10.

Hay que remitirse al artículo 33.1. de la Ley del IRPF, que dispone que:

Son ganancias y pérdidas patrimoniales las variaciones en el valor del patrimonio del contribuyente que se pongan de manifiesto con ocasión de cualquier alteración en la composición de aquel, salvo que por esta Ley se califiquen como rendimientos.

El apartado 2 de este artículo también dispone que se considera que no existe alteración en la composición del patrimonio,

a) En los supuestos de división de la cosa común.

b) En la disolución de la sociedad de gananciales o en la extinción del régimen económico matrimonial de participación.

c) En la disolución de comunidades de bienes o en los casos de separación de comuneros.

Los supuestos a que se refiere este apartado no podrán dar lugar, en ningún caso, a la actualización de los valores de los bienes o derechos recibidos.

Para que opere lo previsto en este artículo de la Ley del IRPF, es preciso que las adjudicaciones que se lleven a cabo al deshacerse la indivisión se correspondan con la cuota de titularidad, ya que si no, si se produce un exceso de adjudicación, se produciría una ganancia patrimonial. Lo mismo ocurriría si al hacer la división de un bien común, se acuerda adjudicarlo a una de las partes compensando en metálico a la otra.

Así por ejemplo, si a una de las partes se le adjudica el 100% de la plena propiedad de la vivienda compensando a la otra parte por su cuota de titularidad, el 50%, a esta última se le originará una pérdida o ganancia patrimonial, al haberse producido una variación en el valor de su patrimonio por una alteración en su composición.

Este importe vendrá determinado por la diferencia entre el valor de transmisión y el valor de la adquisición efectuado, en la forma prevista en los artículos 34 y 35 de la Ley del IRPF.

Por importe real del valor de enajenación se tomará el efectivamente satisfecho, siempre que no resulte inferior al normal de mercado, en cuyo caso prevalecerá éste. Por lo tanto, el valor de transmisión será el 50% del valor asignado a la vivienda en la escritura de disolución de proindivisión. La ganancia o pérdida patrimonial obtenida se integrará en la base imponible del ahorro en la forma prevista en la Ley del IRPF.

Una de las diferencias existentes a destacar entre la transmisión de la parte del piso vía compra-venta o vía adjudicación tras la extinción del proindiviso es que tanto el valor como la fecha de adquisición de esa parte de la vivienda transmitida será diferente en ambos casos.

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